La comunicación política ante el Covid-19

La pandemia global del Covid-19 nos está costando miles de vidas y, tras semanas o meses de parálisis con motivo del confinamiento social, nos dejará como legado una grave crisis económica de dimensiones desconocidas. Hasta entonces, podemos comprobar cómo ya se están tensando las costuras de la comunicación política e institucional, en la medida en que las estrategias y técnicas que siempre han funcionado pueden dejar de hacerlo ante una sociedad en shock que está conviviendo (al menos a nivel mediático) con la enfermedad y la muerte.

La corrupción y las dinámicas de conflicto de los diferentes actores políticos han distanciado a los partidos (y sus líderes) de los ciudadanos, y no obstante, ahora deben ser los primeros quienes exijan altos niveles de sacrificio y responsabilidad para evitar que la propagación de los contagios siga in crescendo. Por ahora, los ciudadanos están respondiendo mayoritariamente con responsabilidad, pero este compromiso no tiene por qué tener un retorno positivo hacia la esfera política e institucional. Porque el final del camino que están tomando los actores que protagonizan la escena pública durante estos días se adivina incierto. Porque ante crisis desconocidas, los efectos de la comunicación política e institucional son desconocidos. Y, todo ello, con independencia del balance en términos humanos, sanitarios y económicos que nos deje la crisis del Covid-19.

Algunos apuntes de comunicación política sobre los principales actores durante los últimos días:

Presidentes en busca del efecto rally ‘round the flag. Este concepto politológico hace referencia al incremento del apoyo popular a un presidente del gobiernos en tiempos de guerra o crisis. El cierre de filas tras la figura del presidente constituye, en esos momentos, un cierre de filas a favor de la bandera o del país. El mayor acto de responsabilidad que puede realizar un elector ante una amenaza que puede desestabilizar o dañar al país es apoyar a su gobierno. Pero, ¿puede Trump estar seguro de que la crisis del Covid-19 no pone en riesgo su segundo mandato? ¿Puede Sánchez estar seguro de que la gestión de esta crisis no puede romper su gobierno? Esta crisis sanitaria no tiene precedentes y está por ver si el compromiso ciudadano con las drásticas medidas que imponen sus gobiernos se traducirá en confianza y apoyo electoral en los próximos comicios.

La oposición, caminando sobre las brasas. En este momento, las fuerzas políticas de la oposición en los países democráticos han de debatirse entre brindar un apoyo cerrado a las medidas del gobierno o criticar las deficiencias que, por seguro, se producirán durante la gestión de esta crisis sanitaria. En términos de opinión pública, es de esperar que entrar en dinámicas de conflicto conlleve una penalización por parte de la ciudadanía, ya que se podría percibir como oportunismo político o irresponsabilidad torcer el brazo a un gobierno que está trabajando en beneficio de la salud pública. No obstante, en términos mediáticos, este apoyo cerrado puede traducirse en invisibilidad debido a que los medios siempre preferirán hacerse eco de la voz autorizada del gobierno o de aquellas voces discordantes que atraigan la atención de una ciudadanía fatigada en términos informativos, consumiendo la misma noticia una y otra vez.

Los medios de comunicación, ávidos del culebrón. Obligación de adaptarse a los medios telemáticos, manejo de información extremadamente sensible, cribar las informaciones veraces de la enorme cantidad de bulos que surgen durante estos días y convivir con la permanente sospecha por parte de la ciudadanía, que tan pronto acusa a los grandes medios de ocultar información como de haber avivado el alarmismo para aumentar su cuota de espectadores, oyentes o lectores. Este es el difícil panorama en el que se manejan unos periodistas que, si bien generalmente actúan con responsabilidad, están empujando sigilosamente a los actores políticos y sociales a la ruptura de la unidad frente al Covid-19. Como apuntábamos con anterioridad, las voces discordantes están encontrando un espacio privilegiado en la cobertura de las informaciones políticas durante los últimos días, y es que proporcionan nuevos rótulos y culebrones para mantener el interés del público.

Las empresas, asomándose a la ventana de la responsabilidad pública. El caso de Inditex, fabricando batas, mascarillas y buzos para hacer frente a la pandemia es el mejor ejemplo de cómo una gran crisis puede ser una oportunidad para apostar por la responsabilidad social corporativa, reafirmando los valores de la marca y dando pasos de gigante a nivel reputacional.  Zara, Bershka, Stradivarius o Massimo Dutti son marcas poderosas en la medida en que las integramos como parte de nuestra vida cotidiana, en la medida en que transmiten confianza. Que ahora estas empresas den la mano a las autoridades públicas y se arremanguen para hacer frente al virus no hace sino aumentar el tamaño de su sombra.

Esta crisis lo cambiará todo y las marcas, líderes y actores políticos y sociales que apuesten por estrategias de responsabilidad pública serán protagonistas positivos del cambio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close